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Un sueño por realizar... un día de estos. (III)

Fotos: Keiter Castillo

 

La paciencia tiene un límite, incluso para los sueños. Año 2013

Usted, lector, lectora, tras haber detallado la foto del artículo anterior, pensará seguramente: “Es un sitio de lujo. ¡Qué balconadura; cuánta claridad; cuánto espacio!”… No se deje engañar por las apariencias. El espacio es estrecho para cuanto hay que hacer.

Hace cuatro años que el Café Literario La Comarca gana fama más allá de los límites de la ciudad de las iglesias y los tinajones. Ha acogido desde su inauguración una programación de lujo: audiovisuales, música de cámara, espacios dedicados a la crítica, buena trova, lecturas de poesía, exposiciones, presentaciones de nuevos títulos publicados. La Feria Internacional del Libro en Camagüey aprovecha sus instalaciones. Ahora se puede impartir cursos de superación. Quienes aquí trabajan ostentan un sentido de pertenencia y una disciplina dignos de encomio.

Se ha transformado por completo la terraza trasera. Ya no es más aquel cimbreante techo sin barandas, feo a matarse; ahora halaga los ojos con su escenario, sus luces, su barra nueva, la atención de excelencia, los precios al alcance de todos, el mobiliario cómodo y la música selecta.

En otras provincias se mueren de envidia porque no tienen un lugar así, completamente dedicado a hacer cultura de altos quilates el año entero, y muchos hay que quisieran arrancar nuestra Casa del Joven Creador y mudarla a su terruño.

Estamos felices… Pero la inveterada compulsión de soñar con lo perfeto nos ha continuado acicateando los apetitos. Ahí sigue −¿hasta cuándo, señor, hasta que se derrumbe?− el extenso edificio que el INDER tiene a medio usar y está dejando perder sin remedio. Y nosotros lo necesitamos como un pez necesita el agua o un católico un cura. Tenemos un proyecto completo, listo para ser ejecutado. Cuando se termine tendremos un complejo cultural de referencia, pero el edificio no nos pertenece. Ya no sabemos a qué puerta tocar, qué corazón tratar de seducir.

En el 2012 nos dicen que sí, que ya vamos a ver… Pero avanza el año 2013 y nada todavía. El proyecto de cambio de uso de la antigua Bolera Casino duerme la siesta sabrá dios en qué recóndita gaveta. Cada nuevo intento se nos transforma en una retahíla de conjunciones adversarivas y la paciencia tiene un límite.

En mayo se convoca la asamblea de miembros de la Asociación Hermanos Saíz. Se elegirá el nuevo ejecutivo y va a estar presente Jorge Luis Tapia, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia, más el viceministro Fernando Rojas, quien en su momento fuera presidente nacional de la AHS y sabe bien de nuestro trabajo, se mantiene unido a la organización, y siente como suyos nuestros reclamos. Los locos soñadores se miran: este es el momento; ahora o nunca.

Y el tema sale a relucir con pelos y señales. Una miembro de honor explica, convence, enamora; pinta con palabras en el aire ante los dirigentes la maravilla del teatro nuevo que podrá construirse, el estudio de grabaciones que podrán usar los músicos camagüeyanos y de las provincias cercanas, la sala de música, los espacios para crear. Y Jorge Luis Tapia, delante de toda la membresía, pronuncia palabras de aliento.

Lo primero que se conquista es el local de la antigua tienda Caracol, y ahí está ya la sala de navegación, clara, espaciosa, cómoda, brindando 24 horas de servicio a los asociados.

Pronto se podrá empezar a transformar el elefante blanco en palacio de creación…

 

Y como dice la canción infantil… Año 2016

“Pasaron una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete semanas…” ¿Semanas? No, querido, lector, estimada lectora; este barquito llamado Casa del Joven Creador no ha pasado semanas intentando navegar: han sido años. Tres larguísimos años de espera, de hacer proyectos, de pensar en cultura y ver nuestras manos atadas por dilaciones sin sentido. Han sido 1096 días transcurridos uno tras otro −porque este es año bisiesto− y los sueños, tal como escribiera Calderón de la Barca, no avisoran el instante de despertar y siguen siendo sueños.

El edificio, finalmente, después de larga batalla, nos pertenece. Ahí está, a nuestras espaldas: enorme, incitador. Dos veces hemos tenido en nuestras manos el presupuesto necesario para ejecutar la obra y se nos ha retirado. Una vez, incluso, llegamos a iniciar los trabajos de demolición porque ahora sí… Eso fue en 2015. Para el año próximo, 2017, no hay esperanzas porque no aparece la Casa del Joven Creador en el plan de inversiones.

Y si usted detalla en la imagen que acompaña este trabajo, podrá compararla con la del segundo capítulo de esta historia y verá que no se exagera: los locales de la otrora Bolera Casino son un verdadero desastre, un total caos. Quien tenga el suficiente valor para entrar en esa especie de infierno de Dante, podrá comprobar por sí mismo lo que afirmo: allí por todas partes encontrará destrucción, basura, charcos, oscuridad, cucarachas, mal olor y abandono.

Y nuestro luminoso proyecto es una quimera todavía. Varias ongs nos han ofrecido el equipamiento, pero no se ha podido porque el antiguo storage y después bolera es ahora un cascajo que va a costar millones echar a andar y muchos brazos para levantarlo. Y va a necesitar una enorme cuota de buena voluntad, de optimismo y de fe en los jóvenes.

Esta es un ave fénix que habrá de resurgir de las cenizas donde ahora se encuentra sepultada. Pero ¿cuándo? Habría que preguntar a las estrellas…

 

 



Pérez-Castro

Escritora, narradora, ensayista, guionista radial. Miembro de la UNEAC. Miembro de Honor de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).


3 thoughts on “Un sueño por realizar... un día de estos. (III)

  1. ClaudiaClaudia

    Detesto ir de apocalíptica, pero no le veo horizontes prometedores al rescate de ese local, y sabes que será lo peor?, que cuando termine de caerse la culpa caerá en la AHS “que no lo supo utilizar, que se pasó años pidiéndolo para nada” y así… a reventar la soga por aquí

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  2. iolomike

    Coincido totalmente con esta triología de articulos relacionados con los locales de la Asociación Hermanos Saíz en Camagüey, pero!!!…. hasta cuando estaremos así? hasta cuando se estarán perdiendo estos espacios que ya tienen tiempo de programación cultural y a nadie le conduele? tendremos que seguir esperando por mucho más tiempo?
    Espero que alguien con las posibilidades de acceso a internet y a nuestro sitio, lean estos artículos, además se sienta comprometido e impulsen todas las acciones correspondientes y se pongan en función de resolver de una vez por todas, las necesidades que tenemos de seguir haciendo arte, de seguir haciendo cultura y de seguir poniendo en alto todas las conquistas alcanzadas…

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  3. Josvani

    Con permiso me introduzco en el diálogo y esta vez no para elogiar el trabajo literario de la cronista, además de sus otros títulos.
    Y con el permiso también de Claudia digo, no para contradecir, que el rescate del local es posible y probable. Existen muchas maneras de rescatar un local pero la máxima indispensable es la necesidad.
    El presidente, abierto a ayudar y debido a la necesidad de un local de ensayos para el grupo “La isla insólita” de la sección de artes escénicas, me ofreció el antiguo local dedicado a las clases de aerobio. Pero el INDER no había dado la llave así que esperamos 8 meses.
    Necesitados nuevamente y por casualidad entré y valoré el local, que felizmente para nosotros era el que mejores condiciones conservaba. Expliqué que no hacia falta llave de ningún todopoderoso y de inmediato la directora nos asignó el local que se limpió y comenzó a usarse ipso facto, con la limitante de la corriente, el agua y expuesto a lo que mas adelante cuento.
    Los ensayos en el local transcurrían en las tardes, aprovechando la luz del día, hasta aquella en que los jóvenes que lo usaban se dieron cuenta que se habían robado las puertas que lo independizaban. Buenas puertas en perfecto estado que desaparecieron así sin más, sin violentar ninguna puerta ni nada. Lo poco que puede invertir uno en rescatar un espacio no tiene sentido si deja de ser confiable el lugar.
    Tiene pocos recursos la AHS, la ayuda de las entidades es escasa para cubrir las necesidades de la Casa del joven creador, el país afronta dificultades financieras sin hablar del maldito bloqueo, pero ¿vamos a sumarle el raterismo de personas que frecuentan o que habitan el lugar?
    Los artistas nos caracterizamos por revolucionar los lugares que habitamos con dosis elevadas de filantropía, pero es descorazonador la indolente e impune desvergüenza. Aspiramos a mucho y nos conformamos con poco pero “lograr los sueños” incluye necesidad, sacrificio y respeto.

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