Coloquio

Relatoría del Coloquio Nacional sobre Periodismo Cultural

La Asociación Hermanos Saíz, de conjunto con la Unión de Periodistas de Cuba en Camagüey, impulsó el Coloquio Nacional sobre Periodismo Cultural, que reunió a 17 participantes de Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma, Holguín, Las Tunas, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus, Villa Clara, La Habana, y a profesionales de los medios de comunicación, de instituciones culturales y estudiantes de Periodismo en la provincia anfitriona.

En Cuba, más que en otros pueblos, defender la cultura es salvar la libertad”. A partir de esa idea del cubano Fernando Ortiz se trazaron las coordenadas de ese encuentro sin precedentes en el país, al menos con esas características ni con la intención de su dedicatoria a dos espacios de pensamiento: X Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, previsto en julio del 2018, y III Congreso de la Asociación Hermanos Saíz, en octubre.

Durante los días 30 y 31 de mayo transcurrieron las sesiones teóricas en la sala de video Nuevo Mundo, las cuales incluyeron dos conferencias y dos paneles acerca de la cultura, la formación del periodista, el sentido crítico y la defensa de la nación.

El Dr.C Luis Álvarez Álvarez dictó la conferencia Cultura hoy, a través de la cual actualizó acerca de los conceptos y posiciones sobre la cultura que debe dominar el periodista cultural, para desempeñar las funciones imprescindibles en la actualidad, para ir más allá de la información, con la gestión de las valoraciones, la contextualización, el análisis y la interpretación.

El periodista cultural debe ser un gestionador de pensamiento. Necesita dominar un lenguaje para entender y valorar de una manera contemporánea. Necesitamos conocimientos de semiótica porque la cultura es un mundo de símbolos”, afirmó el presidente de honor del Coloquio.

José Aurelio Paz Jiménez sostuvo un intercambio acerca de la memoria y el futuro del periodista cultural, a partir de sus referentes de publicaciones Lunes de Revolución y Caimán Barbudo, y de los colegas Rolando Pérez Betancourt, Soledad Cruz, Joel del Río y Rufo Caballero. También reflexionó sobre la carencia de espacios de confrontación en los medios. Luego compartió un video de talk show español dedicado a la posverdad, para desmontar el discurso que en la actualidad se construye alrededor de una mentira. Insistió en que la globalización reduce la cultura al entretenimiento a la que calificó de industria del embobecimiento.

El primer panel, denominado La formación del periodista cultural: entre la hiperespecialización y el diálogo amplio, suscitó el debate acerca de las particularidades de los medios tradicionales.

En el caso de la televisión se identificó como limitantes la clasificación de la programación (difusión de la realidad/recreación de la realidad), la política de programación que divide por departamentos, las realizaciones que no atienden a la esfera pública y la falta de estrategia para la transversalización de temáticas.

De la radio se expuso la sobrecarga del contenido de trabajo, lo cual limita la profundidad y el uso adecuado de los recursos del medio. Se insistió en que el joven no debe avergonzarse porque no sepa, sino que debe interesarse por buscar asesoría y por pertrecharse de saberes.

A partir de propuestas materializadas en la prensa escrita, se exhortó a presentar proyectos que reten a las direcciones de los medios de comunicación, que involucren a los colectivos y que estimulen la autosuperación.

Se dijo que en la universidad se mencionan los procesos comunicativos como procesos culturales, pero eso se comprende poco, porque todavía no se ve a los medios como productos culturales en sí mismos, que ejercen una mediación social.

La precariedad del periodismo cultural se relacionó con la precariedad social, y la ausencia o no implementación de requerimientos para el desempeño del periodista cultural, que debería incluir cursos obligatorios de capacitación porque la especialización es materia fundamental de posgrado.

Los planes de estudio de la carrera de Periodismo suscitaron varios criterios, especialmente el Plan E, concebido para la formación en cuatro años, el cual debe fomentar la creatividad y el aprendizaje verdadero de la autogestión del conocimiento.

El segundo panel trató el tema Ética, estética y ciberchancleteo: por una comunicación social más culta, desde la figura y el comportamiento del periodista como figura pública y como un referente de una tradición ética y de un sistema social que ha tratado de alejarse de un periodismo de frivolidad y de comprometimiento con la fuente.

Se instó a ejercer la crítica y asumir los riesgos que entraña, pero el ejercicio del criterio debe erigirse con la dimensión de la sensibilidad y sobre la base del conocimiento, vital para la adaptabilidad en los escenarios digitales, para posicionar los contenidos y ganar como público meta a los prosumidores.

La urgencia de repensar las formas de comunicación supone el monitoreo los medios, el estudio que aproveche las tecnologías y la generación de proyectos que conecten al público con los productos culturales desde diversos puntos de vista, y a partir de las nuevas narrativas para contar las historias, como alternativa a la infoxicación. Se conminó a defender la imagen del periodista cultural a través del buen ejercicio de la profesión.

El programa del evento propició el taller El periodismo cultural desde la investigación, impartido por Luis Álvarez Álvarez, concebido como un ejercicio práctico para aplicar las técnicas de la muestra opinática y el Phillips 66 que se corresponde con el principio de la incertidumbre o lógica blanda, y son más apropiadas para comprender e interpretar el presente cultural. “Lo que es nuevo no es solo la técnica, lo que sí es vital es la nueva mentalidad. Es necesario que los periodistas desarrollen la capacidad de elegir”, sentenció el profesor.

Reflexionó además sobre la importancia de los subgéneros en el periodismo cultural.

Se conformaron cuatro grupos que debatieron la página 6 del periódico Adelante, la publicación de la Dirección Provincial de Cultural de Holguín, y la representación del periodismo cultural según miembros de la AHS y de la Uneac en Camagüey. Esta acción académica fue acreditada por el Centro Provincial de Superación para el Arte y la Cultura de Camagüey.

En diferentes momentos se elogió la idea del Coloquio como oportunidad de intercambio en un gremio que precisa conocerse y reconocerse, desde esa zona de tensión que investigó Julio García Luis, que evidencia la contradicción entre la claridad en el plano teórico y las dificultades en la práctica para transformar la prensa.

Ante la poca presencia de directivos y decisores en el proceso del Coloquio se sugirió que los planteamientos del evento trasciendan la provincia y lleguen a espacios de discusión, de ahí las siguientes propuestas de acciones:

  1. Mantener el Coloquio Nacional sobre Periodismo Cultural como punto de introspección evaluativa de lo que se hace para cambiar.

  2. Gestionar como posgrado las acciones académicas del Coloquio.

  3. Socializar la experiencia del encuentro en el Congreso de la Upec en julio próximo.

  4. Compartir los resultados del Coloquio en el Congreso de la AHS en el mes octubre.

  5. Presentar este informe en la reunión de la Comisión de Carrera de Periodismo.

  6. Diseñar posgrados a nivel nacional para la especialización del periodista cultural.

  7. Continuar abordando los temas de formación e investigación en el periodismo cultural.

En general, el Coloquio Nacional sobre Periodismo Cultural ha sido como un abrazo, un encuentro necesario para compartir saberes y afectos, con la pasión por la verdad. La declaración final está contenida en el decálogo propuesto por José Aurelio Paz:

  1. Tener la voluntad de buscarnos problemas pero no con los escritores y los artistas, sino con la obra que emana de ellos sin temor a equivocarnos.

  2. Rehuir al punto de mira marcado por la visión burocrática y permisiva.

  3. Provocar las emociones desde la sensibilidad y la creatividad, desde el lirismo de un lenguaje que no tiene por qué divorciarse del de la literatura, y desde el compromiso y la fidelidad a la vocación que escogimos.

  4. Dominar las tecnologías a nuestro favor, mas no dejarnos dominar por las tecnologías.

  5. Escribir en los medios como reflejo de nuestra identidad para no pecar de aburridos.

  6. Descubrir aristas interesantes de las historias que contamos como alternativa de resistencia a la “industria del embobecimiento”.

  7. Transversalizar el sentido de la crítica para el público amplio al que subestimamos al segmentar el ejercicio del criterio solo para grupos específicos.

  8. Usar en el comentario cultural, con mayor frecuencia, el látigo al riesgo.

  9. Estudiar el consumo cultural con procesos de participación, construyendo desde el escalpelo que corta, con exactitud, el latido a la sociedad.

  10. Seguir debatiendo desde la crítica cultural sobre las modas y los modos, sobre las ruinas que hoy tenemos para construir el edificio permanente del alma cubana.

Camagüey, 1ro de junio del 2018.

Casa del Joven Creador




One thought on “Relatoría del Coloquio Nacional sobre Periodismo Cultural

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


+ 2 = cuatro