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Que no sea una moda pasajera

Fotos: Tomadas de Avanzada en  http://www.reduc.edu.cu/?p=6542

 

En el año 2013 y bajo las lluvias de mayo nacieron en la sede nacional de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) los encuentros de Dialogar Dialogar, un homenaje perenne al eterno Maestro de Juventudes Alfredo Guevara, quien jamás cesó de insistir en la necesidad de crear una cultura de intercambio dialógico.

Cuatro años después y también en días de aguaceros primaverales, este espacio de reflexión y debate llega a la provincia de Camagüey. El intelectual cubano Iroel Sánchez, (conocido ya en toda la isla gracias a su blog La pupila asombrada devenido en programa televisivo), junto al funcionario de la Unión de Jóvenes Comunistas René Chirino Palmero, hicieron las veces de embajadores y movieron, en la mañana de este martes, el escenario de Dialogar Dialogar hasta el  Salón del Rector de la Universidad Ignacio Agramonte Loynaz de esta central provincia.

Allí los esperaban estudiantes y profesores, quienes escucharon del investigador y periodista reflexiones acerca del uso de los símbolos, la guerra cultural, la identidad nacional y el consumo en tanto herramienta de pensamiento.

Quizá por ese efecto de asombro-admiración, de respeto distante “a los que saben” que provoca esta clase de invitados en un auditorio joven; quizás por la urgencia estudiantil de prestar absoluta atención, de no interrumpir para lograr aprehenderlo todo de la conferencia, o quizá solo por la carencia de una cultura del diálogo participativo entre los jóvenes (esa misma carencia que espacios como este buscan eliminar); no fueron muchos quienes se atrevieron a romper la timidez del espectador para tomar la palabra.

El uso de banderas y otros símbolos similares en la ropa resultó uno de los temas más discutidos. Por qué llevar la insignia nacional en una prenda de vestir encuentra resistencia en nuestro país, por qué una gran número de personas, sobre todo después del anuncio del restablecimiento de la relaciones Cuba-Estados Unidos, exhiben la bandera norteamericana, fueron estas algunas de las interrogantes despejadas en esa mañana.

Extender Dialogar Dialogar a las universidades de todo el país, colocar  a los jóvenes frente a temas que suscitan polémica en un espacio concebido para escuchar y hacerse escuchar; evidencia el viejo refrán popular de que a capar solo se aprende capando. Faltan sí, más lugares de participación con los cuales fomentar la tan aclamada y añorada cultura del debate, pero quedarnos en el reclamo de la ausencia poco consigue, se precisa crear esos espacios y en esa dirección esta iniciativa arroja una luz fundamental. Resta entonces que esa luz no vaya y venga como las modas, que no mengüe ahora que ya culminó el Dialogar en Camagüey. Resta avivar la llama, tarea que puede ser asumida desde la propia filial agramontina de la AHS a la que por antonomasia le correspondía estar representada esta mañana de martes en el Salón del Rector.

 




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