Para que ¡viva la vida!...

Camagüey. —Su fragancia visual desnuda al ojo humano; lo impresiona… Y es ese precisamente el impacto de catorce caballos que recobran vida, espíritu, ímpetu… en el pincel del joven Andy Osvaldo Pérez en su atrayente, enérgica y muy amorosa serie pictórica ¡Viva la vida!; expuesta en la sede de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), en esta ciudad.

No es un simple romance el de Andy con los potros —considerados por el autor como «el mejor amigo del hombre»—, sino el canto del artista a estos animales, desde la multiplicidad de colores muy bien utilizados; encuadrados en el lienzo, sin agredirse, desde los matices pastel hasta abrazar el blanco frío de la nieve, el negro poseído por el dominio del frenesí y el fulgor del rojo naciente en el sol campestre cubano.

Andy, quien creció en el monte, esboza, junto a estos equinos que aman «igual» que los humanos, su prologada niñez y su canto a su infancia y a estos corceles, que deslumbran por avivar sentimientos muy cercanos en la existencia de los seres humanos.

«Como un desafío Andy intenta llevar una de sus grandes pasiones, la pintura; esa que lo incita a explorar no solo el mundo pictórico, sino también la vida que llevamos los seres que habitamos la tierra», significó Yoelxy Pilliner López, curador de la muestra.

A través de la vida y expresividad de los caballos el artista muestra diversidad de equinos en los que examina hasta el cansancio la belleza física y psicológica de estos animales, y logra el símil; paralelo perfecto, con los diferentes estados emocionales que la existencia humana posee.

«Andy excelentemente ha sido capaz de reflejarlos, mediante una pintura bien académica, en la cual demuestra dominio en el dibujo, las manchas, el uso de los colores, el trabajo de la luz, equilibrio y proporciones», expresó Pilliner López.

En los cuadros de Andy no es difícil apreciar el movimiento, la fuerza, el dinamismo, el vigor, la destreza, la seguridad, la confianza, la pasión, la belleza, el amor, la amistada, la seguridad, el desafío… que experimentan los equinos —importantes características plásticas— y que invitan a montarse en ellos; cabalgar, para sentirlas.

No hay en la muestra un rebuscado mensaje que apreciarían o desearían muchos colegas, sino uno muy sutil y a la vez susceptible al regalarle a la vida la sonrisa y el deseo de sentirla a quien se detenga a observarlas.

Inspirado en la canción Viva la vida, de Lyrics Coldplay, Andy Pérez logra una pintura suave, pero contundente en su mensaje y contenido optimista y retador. «El conjunto de obras es como una elegía a la vida o a la sumatoria de diferentes cualidades psíquicas o estados de ánimos», opinó el curador.

Por el momento Andy se desprende de sus sentimientos más profundos y los regala en las cientos de facciones, rostros, perfiles que se redescubren en sus caballos.

«Es mi regalo a la gente, a la vida», expresó Andy, quien experimenta un crecimiento profesional. «Y es que los jóvenes cubanos —confesó el autor de la muestra a JR— tienen de alguna manera que ser así: espontáneos, arriesgados, vivaces, desafiantes, amantes y muy solidarios».

« ¡Viva la vida! no es solo una oda a la vida o la sumatoria de diferentes cualidades psíquicas o estados de ánimo, es la evolución artística de Andy Osvaldo Pérez Rojas en un corto período de tiempo. Pero a la vez, es el camino que marca su vida profesional», significó Yoelxy Pilliner López.



Yahily Hernández Porto

Periodista, corresponsal de Juventud Rebelde.


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