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Para Oriente y sin fecha de regreso

Foto: Tomada de Juventud Rebelde

En el último mes, a poco de terminar la temporada ciclónica, cuando muchas personas daban por seguro que este período culminaría sin novedades meteorológicas, Matthew tomó por asalto el Oriente de la Isla, de mi Isla bella.

Duele ver a Baracoa, paraíso de río, mar y montaña, reducido a escombros y despojos. Duelen las imágenes aéreas de Imías y Maisí, los otros dos municipios guantanameros donde Matthew decidió quedarse por más de diez horas.

En la televisión, y antes que en la televisión en las redes sociales, se multiplican los testimonios del desastre, tan vívidos, que a veces dan ganas de volver la espalda a la realidad, de no enterarse. Pero ¿cómo cerrar los ojos, cómo esconder la cabeza si los que sufren son lo mismo que tú, hombres como tú, cubanos como tú…?

Conmueve la pérdida de lo material porque se adivina la angustia humana tras las ruinas. Y conmueve más escuchar a esos cubanos, los que se quedaron sin nada, agradeciendo a Dios y a la Revolución porque están vivos y les queda salud para empezar de cero. Y mientras haya vida, Dios, salud y Revolución, ningún cubano bregará abandonado a su suerte.

Antes de la llegada de Matthew, ya el país entero se solidarizaba con el Oriente. En Camagüey, los primeros en declarar su disposición a ofrecer la ayuda necesaria, fueron los jóvenes artistas de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), y a nadie sorprende que la vanguardia artística vaya siempre en la delantera.

Las autoridades del Partido y el Gobierno en la provincia ya conocen que treinta muchachos y muchachas de esta organización esperan listos la orden de salida hacia cualquiera de los municipios azotados por el huracán.

Van a alimentar el espíritu de los urgidos de consuelo; van con arte, que no hay mejor manera de sacudir el alma a la creación. Y van con las mismas manos de artistas a tocar guitarra en las noches y a levantar escombros durante el día, a declamar versos y recoger deshechos, a contar chistes y plantar nuevos árboles y colocar ladrillos y componer a la vez el corazón y la casa.

No más se restablezcan los viajes hacia la zona Oriental, partirán hacia allí, sin fecha de regreso, los camagüeyanos de la AHS. 




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