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Más de una década venciendo obstáculos

Con un hablar pausado casi como un dulce susurro al oído, escuché atentamente las palabras de la ensayista, investigadora, escritora y periodista, la MSc María Antonia Borroto cuando presentara la revista digital “La Liga”, de la cual es creadora.
El Café Literario La Comarca de la Asociación Hermanos Saíz fue el lugar habitual para realizar una cita esperada por escritores, pintores, trovadores y narradores orales que como cada año participan en la Cruzada Literaria que por estos días se realiza en Camagüey y que celebra su XVI edición.
A 11 años de creada, “La Liga” se ha convertido en un espacio necesario para el debate. Es un medio de expresión que aborda los problemas culturales tanto de Camagüey como de Cuba y los expone con la mira audaz, oportuna y crítica de la literatura y el arte.
Y precisamente con María Antonia Borroto conversé para saber más sobre esa revista que nació de la improvisación y del deseo de un puñado de amigos que apostaron por una ciudad con vida literaria.
¿Por qué crear una revista de arte y literatura?
“Inicialmente éramos cuatro personas, Osvaldo Gallardo, poeta y editor, Lionel Valdivia, ensayista y narrador, Yoan Manuel Pico, poeta y ensayista; y yo. Teníamos unas ansias inmensas por devorarnos el mundo y con muchos deseos de hacer y de participar en el entorno cultural camagüeyano
La idea fue crear una revista con una estructura de mayor intensidad desde el punto de vista conceptual, pues permitía tener narrativa, poesía, textos de corte ensayístico, sección de entrevistas y sumándose en la actualidad otras como “El día de La Liga”, espacio para el debate y “La Liga en Facebook”.
Nació como una revista de literatura y arte, pero constantemente traicionábamos esos límites porque nos preocupaba muchísimas cuestiones sociales, por lo que insertamos “La vida pública”, un espacio donde resumíamos la vida cultural camagüeyana,- incluso muchas cuestiones inexistentes en la prensa- por lo que paulatinamente nos dedicamos a abordar temáticas sociales con un sentido cultural mucho más amplio”.
Maratonista en una carrera de resistencia.
“A lo largo de estos 11 años hemos vencido obstáculos desde el propio nacimiento del proyecto y en estos momentos el principal es no estar en línea desde el pasado mes de abril.
En Cuba existe una tremenda necesidad de discutir problemas que nos compete a todos, y ese es el objetivo de la sección “El día de la Liga”, sin embargo en muchos de los llamados “eventos culturales” la agenda es muy restringida.
De pronto cuando te presentas queriendo debatir sobre cuentapropismo y cultura, el concepto de ciudadanía -mucho antes del referéndum constitucional- las relaciones culturales Cuba- Estados Unidos, los problemas de la educación o los que debatimos este año en la revista como: “Pueblo chiquito: desconocimiento grande”; El racismo, cortina de humo”, entre otros, provoca en muchas ocasiones cierta duda respecto a que el espacio pueda convertirse en algo dañino con críticas destructivas. Nada más lejano de la realidad.
Otra de las trabas es no poder pagar el derecho de autor, lo cual hace que publicar en la revista sea puramente por un compromiso ideo-estético.
Sería ideal también tener una mejor conexión a Internet, no podemos hacer coberturas en tiempo real, grabaciones o insertarnos en otras redes sociales, no disponemos de un dispositivo tecnológico propio para las presentaciones en fórums especializados porque los recursos de la revista dependen de nuestros ingresos personales, y la situación económica no nos lo permite.
El proyecto crece y con ello las demandas y en estos momento lo que más nos afecta es la ausencia de mejoras tecnológicas, pero hemos buscado maneras para que la revista no se quede estática o congelada en el tiempo”.
¿Problemas culturales actuales?
“Yo vengo del periodismo, el cual ejercí hasta el 2007 en el Periódico Adelante y la revista surgió en el 2008 y para mí fue un espacio de transición y en el caso de Yoan Manuel Pico descubrió con ella una faceta de su propio trabajo intelectual que hasta ese momento no había explorado y fue precisamente la sección “La Vida Pública” donde realizaba reseñas críticas de los sucesos culturales del territorio.
En la actualidad se ha diversificado el espectro de colaboradores de la revista que aunque está asentada en Camagüey no publica únicamente a autores camagüeyanos, por ejemplo el escritor Yamir Díaz, cuyo texto publicado cuestiona magistralmente un criterio que se sigue a la hora de catalogar la poesía martiana.
Tenemos trabajos de jóvenes periodistas sobre el fenómeno del reguetón o las diferencias entre los supuestos centros urbanos y la periferia, visto con las herramientas del periodismo narrativo y de autores que residen fuera del país, lo que te brinda una pluralidad a la hora de asumir la vida cultural y sus problemáticas
Se han hecho entrevistas a personalidades de la danza, un poco olvidadas como el coreógrafo José Antonio Chávez y Regina Balaguer, quien nos ofreció una entrevista muy profunda sobre lo que implica dirigir una compañía de Ballet en una ciudad del mal llamado interior del país.”

¿Cuáles son las expectativas y los retos de La Liga para el 2019?
“Seguir trabajando en la visualización de la revista, es importante que siga existiendo incluso desde otros puntos de vista.
En estos momentos tenemos terminado un libro digital, que es una selección de textos que se han publicado en los 23 números de La Liga y pretendemos realizarlo en un formato impreso.
Nos gustaría propiciar debates enriquecedores sin convertirnos en una única voz, para que pueda ser ella misma y poder ayudar como plataforma, que es el objetivo de todo texto de opinión.”




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