mail.google.com

Mariposas en la piel

foto: Claudia Otazua Polo

Hace 24 años, Luz Cristina Despaigne Garrido dejó de tener la edad permitida para pertenecer oficialmente a la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Pero la AHS es la casa de la Luz de Cuba, y ella no sale del sitio donde vive y crece y lucha por el rap.

Se define como una eterna marginal, cuando actúa en verdad como una feminista incansable. Con cinco décadas de vida descubrió el arte de hacer poesía al ritmo del hip hop, y desde entonces se abrió para Luz un universo nuevo que le enseñó a amar su raza, a sentir orgullo de sus pelos enmarañados y sobre todo a respetarse y a hacerse valer como mujer.

El Spoken Word o Performance Poetry (poesía hablada con un background de fondo) significa para Luz de Cuba, más que un medio de creación artística, una forma de lucha, que la a par demuestra y aboga por los derechos de la mujer. “Las mujeres siempre la tenemos más difícil; pasamos el doble de trabajo aunque tengamos al lado al esposo más maravilloso del mundo. Por eso debemos probarnos constantemente, demostrar que somos capaces y hasta pelear por un espacio donde poder evidenciarlo. El mundo del hip hop está dominado por los hombres, pero nosotras estamos llegando con fuerza a los escenarios y de ahí no hay quién nos saque” —así, lanzó un desafío a una mayoría de raperos de todo el país, durante los debates del octavo festival nacional de hip hop TRAKEAN2, que organizó la AHS de Camagüey esta última semana.

Nadie se confunda: no es un víctima ni “una flor delicada”, como ella misma niega. Casi siempre se la ve fumar tabaco, lleva dreadlocks rubios y un anillo con la bandera de la patria; es tremendamente femenina, es una negra inmensa capaz de iluminar solita todo un proscenio. (Ahora pienso en el buen tino de su nombre: Luz de Cuba).

A ella le preocupan temas universales; prefiere escribir acerca de asuntos comunes a todos los seres humanos, “no importa si viven en Dinamarca o en Cuba”. Le preocupa el rap que se cultiva hoy en la isla, la vulgaridad, la chabacanería y los lugares comunes. “Nosotros mismos nos marginamos al hacer estas cosas. Si no logramos un trabajo de calidad, no podemos pedir que se nos dé promoción, o presupuestos o programas en los medios. Cuando yo conocí el rap —recuerda Luz— se hacían mejores letras”.

Prefiere luchar a quejarse, hacer con sus manos a pedir prebendas para el hip hop. Así que por cuenta propia y riesgo colectivo de las demás raperas que la acompañarán (Yamay Mejías, «la Fina», Yaimel Camps, de «Renovación Urbana»), preparan un concierto para el 24 de este mes en la capital. Este concierto, que relacionará las artes plásticas con el rap, no ocurrirá en escenarios convencionales, sino en una casa particular del municipio Playa. “Todo —asegura Luz— es posible si existe la voluntad”.

Esa máxima suya de eterna guerra, de soñadora imparable, seguro hará realidad su idea de convocar internacionalmente el Festival Femenino de Hip Hop, una cita que prepara la AHS camagüeyana para el próximo septiembre.

Luz de Cuba no le teme a irse de este mundo: “Se queda La Fina al frente de la mujeres” —asegura. Pero habrá Luz para rato, mientras su espíritu se mantenga joven y rebelde, mientras le amanezcan cada día, mariposas en la piel.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


cinco + = 13