Endedans

Lo perdurable de la danza en el abrazo joven

Foto: Orlando Durán Hernández

Jesús Arias Pagés y Armando Gómez Briydson han acentuado las miradas del mundo hacia el Ballet Contemporáneo Endedans, de Camagüey, desde que hicieron suyo el Abrazo Perdurable, del coreógrafo cubano-estadounidense Pedro Ruiz.

Todo comenzó en mayo del 2015, cuando subieron al escenario del Teatro Martí, en la capital de Cuba, para interpretar esa pieza como parte del amplio programa artístico de la Bienal de La Habana, porque ese espacio no es privativo de las artes visuales.

Entonces no imaginaban acontecimientos posteriores; lo más seguro era el estreno inmediato en el Teatro Principal de su ciudad, 540 kilómetros tierra adentro de la Isla, para celebrar los 13 años de la compañía que fundara Tania Vergara.

Y así fue; recibieron el cálido aplauso de su público cómplice, por la capacidad expresiva para responder, con los recursos del cuerpo y las entrañas de bailarines cabales, aquella alta exigencia técnica de la obra, exigencia advertida hasta por el más neófito.

Pocos meses después emprendieron viaje a la provincia de Holguín para participar en el Concurso Internacional de Danza Atlántico Norte, gracias al apoyo logístico de la Asociación Hermanos Saíz, organización de la cual son miembros desde el 2013.

Armando Gómez, con dos años en la compañía, iba con muchas expectativas, por las ganancias de compartir escenario con otros bailarines. “En asuntos de competencias –me dijo–, bailar y sentir esa presión es incómodo, pero el hecho de subir allí con el nombre de Endedans es magnífico”.

A través de ellos, Endedans se presentó por primera vez en el importante certamen, que promueven el reconocido bailarín ucraniano Vladimir Malakhov, y la agrupación Codanza, y que se va erigiendo referente para los jóvenes por el impulso que ofrece a la nueva coreografía y la interpretación en Cuba.

De allá regresaron con un Reconocimiento especial de Malakhov, lo cual confirma el histrionismo en la interpretación de ambos jóvenes, que acaban de reponer esa obra con música de Mozart interpretada por el pianista Frank Fernández, durante las primeras presentaciones de la compañía este año en Camagüey.

Si bien vale el elogio de aquella estrella mundial, prefiero mirar el saldo positivo como experiencia de vida de estos bailarines, en su gratificación a la pieza coreográfica que les ha hecho madurar artística y personalmente.

Todavía hay prejuicios a la hora de asumir roles que salen del canon heterosexual, por su defensa de la diversidad, como sostiene Abrazo Perdurable, o en su momento, la transgresora La Carmen, de Tania Vergara, que a Jesús Arias le valió el Premio UNEAC 2013 a la mejor interpretación.

Hay además otra lección de colectivo; la de convivir sin diferencias, como me ha insistido Jesús Arias, quien lleva siete años en Endedans y no presume de su primer nivel: “Lo mismo hacemos de solistas que de cuerpo de baile, según lo que haga falta. Eso te convierte en mejor bailarín y en buena persona”.

Recientemente conocimos que el dueto fue seleccionado para participar en el Fire Island Dance Festival a mediados de 2016, hecho que significa la primera vez de Cuba en el Festival Internacional de la Danza de los Estados Unidos, y la primera de la compañía en ese país.

Se advierte en ellos una sed de conocimiento, apertura a toda experiencia artística que aporte a su formación. Por eso aprovecharon al máximo los días con la filipina Elizabeth Roxas-Dobrish, exbailarina del Alvin Ailey American Dance Theater, una de las más importantes compañías danzarias estadounidenses.

De Roxas-Dobrish estrenaron Reencuentro, obra que explora la relación de dos parejas, peculiar por la expresión del movimiento, a través de la cual se acercaron a la Técnica Horton, base del entrenamiento del Alvin Ailey…

El pasado sábado profundizaron en cuanto a la “Horton”, con la clase de la maestra estadounidense Anne Marie Forsythe, como parte de las acciones prácticas de la Cátedra Honorífica Fernando Alonso, de la Universidad de las Artes en Camagüey.

Jesús Arias y Armando Gómez, egresados de la Academia de las Artes Vicentina de la Torre, son dos talentosos jóvenes que admiran a la Asociación Hermanos Saíz por las oportunidades que esta da a los creadores, sin distinción entre el formado en la academia o el empírico; manantial que merece atentas miradas por una esencia: hay en la danza una infinitud que se advierte en difusos límites humanos, cuando el alma se superpone al cuerpo del bailarín.




3 thoughts on “Lo perdurable de la danza en el abrazo joven

  1. REIMUNDO AGOSTO

    Siempre que pueda me gustaría comentar sobre la compañía creo que es lo mejor de la danza en nuestros días en la provincia claro con sus especificidades que es la danza contemporánea, un proyecto que desde su fundación y iniciado por la nuestra mayor exponente del arte joven la AHS ha sabido ganarse la preferencia del publico de nuestra provincia y otras del país; incluso fuera de este también. A pesar de éxodo de bailarines ha mantenido su estilo, su presencia en la escena. Jóvenes bailarines como la talla de Jesús Arias Pagés y Armando Gómez Briydson y otros dan una entrega y defienden el amor por su compañía, quizás mi comentario no sea tan recogedor pero quiero dejar y por que no criticar luego algunas cosas que quizás no sean dichas aun, por cierto creo que es el primer comentario que realizan en esta nota que muy buena e interesante esta.

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  2. Luis Ramirez velazco.

    Es bueno saber que nuestra provincia tiene talentos así, es bueno saber que personas que uno conoce prospera con su arte y que tiene calidad de sobra, felicidades.

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