18057128_1859008961018263_8153533115753890763_n

Literalmente, la vida

Foto: Equipo de Comunicación, AHS

¿Habrá alguna cosa sobre esta tierra más misteriosa y corriente que la sangre? Líquido rojo y cálido; líquido nutricio. Anda el cuerpo mientras ella, alegre, fluye; y si se estanca o se derrama sobreviene la muerte. Porta, además de nutrientes, linfocitos, hormonas, oxígeno, antiguerpos y glóbulos, tibieza y leyendas, supersticiones, mitos y certezas. Desde siempre, nada hubo para el ser humano más urgente que cuidar la sangre, reverenciarla y cantarle alabanzas. Los antiguos la creyeron parte de la divinidad, necesaria en las ofrendas; la supusieron patrimonio intransferible, dadora de perversidad o hidalguía. Se convirtió en tabú: «Pero de la carne su sangre, que es su vida, no comerás», dice la Biblia.

Científicamente hablando, se trata de un tejido conectivo líquido, que circula por las venas, arterias y vasos capilares de todos los animales vertebrados. Debe su color a cierto pigmento cargadito de hierro llamado hemoglobina, presente en los glóbulos rojos. La hay fría y caliente, en dependencia de qué especie la porte.

Así dicho, suena áspero. Pero deja de serlo cuando, a sabiendas o sin pensar en esa cientificidad, un grupo de 55 muchachos y muchachas aparece de pronto a las afueras de la ciudad e irrumpe en el chalet que alberga a una de las instituciones más humanas. Llevan consigo música, canciones; bailan y regocijan el ambiente aunque alguno habrá que experimente un estremecimiento no confesado de temor. Y con su cometido cotidiano también llevan sus arterias, venas y vasos capilares repletos del tejido conjuntivo líquido que dentro de pocos minutos saldrá de ellos en busca de alguna vida anónima que salvar.

Los chicos de la AHS camagüeyana —de referencia nacional por muchísimos motivos— encabezados por su presidente se han propuesto desde hace tiempo ser, literalmente, una fuente de vida, y no solo por el arte que hacen. Se han convertido en donantes voluntarios de sangre, en dadores generosos de salud. ¿A quién estará destinado su acto de humanismo? Lo ignoran, pero tampoco se les ocurre preguntar. A ninguno de ellos les interesa conocer  rostros, pigmentos o estaturas, o si de su aporte saldrán hemoderivados y vacunas. Lo realmente importante para ellos es que están allí para que vidas valiosas e irrepetibles no se pierdan.

Y tampoco a ninguno le pasa por la mente  preguntar por dinero. Porque en esta isla a nadie sería capaz de convertir a la vida en cosa comprable o vendible. Y la sangre, lo repito, es vida.

¿Cuántas veces más irán al cahlet de las afueras a extender su brazo en gesto solidario? Cuantas sean necesarias. Y lo harán porque sí, porque es lo justo. Porque es una manera más de retribuir una gota de lo mucho recibido de este trozo de tierra llamado Cuba y de su Revolución. ¿Y quién sabe?, a lo mejor en algún globulito perdido de esa sangre llega a otros, casi como sin querer, un trocito de poesía.



Pérez-Castro

Escritora, narradora, ensayista, guionista radial. Miembro de la UNEAC. Miembro de Honor de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).


One thought on “Literalmente, la vida

  1. MarceloArenas Jiménez

    «Literalmente , La Vida», Un muy buen artículo, una conexión, como lo dice la autora, entre lo cientifico, los principios, valores, entregas, como digo,» De lo importante, lo más importante», principios básicos de verdaderos Comunistas, como es la Solidaridad, el Amor a la Vida, (aunque suene clichet), eso, que más importante, quién puede decir que hay algo más importante que esto, vivir para dar vida, en contra de todo lo que nos han querido imponer durante todo nuestro existir,(el amor a lo material, al dinero), noooo,de todas formas me hace feliz el trabajo de jóvenes entregados a lo presindible, de lo cuál en todos aspectos y ramas de la sociedad debiera ser y existir en cada momento, Gracias Jóvenes de AHS de Camaguey, y a Pérez-Castro por tan hermoso e interesante escrito, Abrazos fraternales desde Los Andes Chile.(Marcelo).

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


− 4 = dos