MaryRey

Las dimensiones perdidas

Foto: Pérez-Castro

Al músico camagüeyano Reynaldo Rodríguez Martínez, le tomó trece años de batalla contra el monstruo de la burocracia entrar al catálogo del Centro de la Música como artista profesional (quiero decir, con papeles que le avalan su categoría profesional, porque en temas de profesionalismo, en el completo sentido de la palabra, ya se doctoró hace muchísimo más rato). Ojalá no necesite otra década para conquistar otros espacios y enrumbar así a Caminos por la senda del bienestar propio de la vida cultural de la provincia.

Caminos es el nombre que terminó por adoptar un espacio habitual en la Terraza Arte Joven de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). La peña, guida por Reynaldo, sigue la ruta de la trova desde los tiempos en que se llamaba La sala de mi casa (2004) hasta el período de Trova y punto, cita que duró unos tres años.

Por entonces, Rey le proponía a su público algo más que la presentación musical del trovador con algún que otro invitado ocasional (como ocurre a la sazón). Antes, el espacio se nutría de materiales audiovisuales relacionados con la trova. Con aquel formato inicial, la cita cubría en cierta medida los espacios de pensamiento agudo alrededor de esa creación musical. Tal y como opina Reynaldo, “a veces es más importante hablar sobre la trova que simplemente escucharla, discutir el porqué está tan desprotegida, por qué a muchos ya no les interesa”.

Por supuesto que desarrollar la peña a manera de panel, donde los espectadores son parte activa, protagonista e imprescindible, le ganó al espacio un público habitual, ávido de conocimiento, de construir significados colectivamente. Hoy Caminos va por otros rumbos. Reynaldo se lamenta de la poca difusión de la trova en los medios radiales y televisivos, lo cual se ve reflejado en el público asistente.

De acuerdo con Reynaldo, en este asunto de los públicos operan distintos factores que atentan contra la convocatoria de un auditorio con verdadero interés en la canción del autor, que escapan a las buenas intensiones de la AHS y la Casa del Joven Creador.

Sucede que la promoción efectiva para esta clase de citas es la del boca a boca, la de avisar a conocidos, y que estos a su vez llamen a otros y así comienza a operar la teoría de los seis grados de separación de Stanley Milgram (1967). Ahora bien, aunque estas peñas caracterizadas dependen de la programación mensual de la AHS, es válido aclarar que generalmente se mantienen en un día específico. Caminos, por ejemplo, tiene sus encuentros las noches de los primeros jueves de cada mes.

De tal suerte que Reynaldo anhela seguir andando sus Caminos. Sin fallar en la entrega a los participantes de los temas que compone e interpreta, brindarles también un rato de conversación acerca del género que los convoca allí para entre todos robarle a la guitarra acordes, a los labios rimas, a la mente, pensamiento crítico profundo.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


6 + uno =