banner%20final%20ok

La Liga: resultado de una profunda voluntad poética

Justo cuando la cita juvenil de la vanguardia artística cubana abría su debate, un regalo emanó de las entrañas  culturales–literarias de una ciudad que abraza a sus poetas, escritores, ensayistas… Oneyda González González, poeta, narradora y ensayista cubana, presentaba al amplio y heterogéneo auditorio la revista digital camagüeyana La Liga. El agasajo literario, aun sin imaginarlo la investigadora—, delineo pautas porque el encuentro, tal cual el
contenido enérgico, polémico, crítico de este «atrevido» nuevo número de La Liga, devino en un llamado permanente por la calidad indeleble de la obra creadora.
Desde la premisa que impone la era digital, La Liga es un muy buen ejemplo de cómo se puede hacer crítica de arte en soportes no tradicionales, donde el pensamiento intelectual se pone a disposición del verbo caliente y  enjundioso y a una pluma que abraza el destello martiano: «Criticar, no es morder, ni tenacear, ni clavar en la áspera picota, no es consagrase impíamente a escudriñar con miradas avaras en la obra bella los lunares y manchas que la afean; es señalar con noble intento el lunar negro, y desvanecer con mano piadosa la sombra que oscurece la obra bella. Criticar es amar:…»
Con una muy latente multiplicidad de miradas, juicios y valoraciones, los críticos de La Liga desenredan madejas  muy cercanas a la realidad de la sociedad cubana actual y la sirven en símil caliente al lector que se antoja  degustarlas. Y es que como señala Oneyda González en su texto de presentación, este volumen nace precisamente de una voluntad poética antecedida y liderada por grandes maestros de la literatura cubana: Cintio Vitier, Lezama Lima y Severo Sarduy. Voluntad poética encumbrada en un Camagüey de antaño y mantenida en El Camagüey de Siempre. Aquí las preocupaciones latientes de los escritores fijan esa pluma que se escribe entre ser ni látigo y ni cascabel, sino
ejercer éticamente el ejercicio del criterio.
Temas tan inmediatos como el analfabetismo tecnológico, concebido por Joan Pico, donde su autor reflexiona, « ¿Qué hacer ante el desfasaje tecnológico entre nosotros y el mundo…?»; o como se cuestiona María Antonia Borroto: «¿Qué hacer ante la necesidad de repensar el periodismo, para que la “blogosfera” no peque de “la misma
uniformidad que existe en los medios oficiales”?»; o como nos recuerda Edel Morales: «¿Cómo encarar que el (…) “cambio tecnológico implica un cambio de sensibilidad, lo cual es esencial para la cultura”».
Son múltiples los tópicos develados, desentrañados, en La Liga. Oneyda nos comenta además la replica precisa de Omar Valiño al replantear problemáticas que ameritan una mirada pausada en su lectura, no así en su debate institucional. «De qué forma “entender que la UNEAC, como tantas instituciones, no tiene una política” o “un programa para desarrollar estos sistemas”. Y más aguda aún en sus valoraciones resulta Borroto, al cuestionarse nuevamente y de modo inaplazable: «Hasta qué punto las discusiones que tenemos son escuchadas» «Hasta
qué punto las discusiones (…) “repercuten en el delineamiento de las políticas culturales”».
No se conforma esta revista agramontina e invita a las reseñas críticas a hacer un alto en textos muy actuales, aún con tinta caliente por la impresión de hace apenas unos meses. Destacan las elaboradas por Sandra González, Pájaros en la pantalla; Un diálogo lírico, sobre un novedoso poemario de Edel Morales; 36 hombres a bordo, acerca del
libro de Pedro Armando Junco, y sobre el poemario La pasada Niebla, de Alejandro González. Y María Antonia Borroto, desenfadadamente, nos regresa a Gorrión Desgreñado y el viejo alfarero, de Niurki Pérez.
Muchos más son los invitados de La Liga, En ella encontraremos la palabra precisa de Eduardo Rodríguez, Roberto Manzano y varias colaboraciones de Oreidis Pimentel, quien cabalga sobre la producción artística de la ciudad sobre el concierto de Raúl Paz, y otros artículos necesarios para entender el agitado y multiplicado renacer del variado pentagrama de esta urbe, así como la implicación inmediata de manifestaciones artísticas en un mismo espacio citadino, muy local: En contra del propio prejuicio. Formas del videoarte, jazz carcassiano con sabor a maracuyá, Somos Los Lescay y Casabe se pinta sin Pan.
Reconoce González González el gran regalo que ofrece José Luis Álvarez al concebir una entrevista, entre sorbos de café, durante la cual expone ideas de alertas y cuidado ante el ejercicio profesional periodístico.  Julián Varsavsky: entre la literatura y la crónica de viajes, reflexiona coherentemente sobre una
realidad aplastante: «Lo más difícil para un periodista hoy es escapar a la tiranía de la inmediatez y la brevedad, que llevan a la superficialidad. Uno tendría que buscar que no se pierda lo más elemental de nuestra profesión: el estudio  a fondo de lo que pasa, del episodio o del fenómeno que estamos observando»….
Bienvenida La Liga, proyecto necesario nacido en la AHS, y al que hay que preservar, por permitir beber de ese estado poético —distinguido— por Oneyda González, que alimentan la cultura cubana, su producción transformadora e inquietante.



Yahily Hernández Porto

Periodista, corresponsal de Juventud Rebelde.


One thought on “La Liga: resultado de una profunda voluntad poética

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


8 × = ocho