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La imputación del arte

De la muerte, a pesar de ser un elemento recurrente en todo el devenir de la cultura y de manifestarse diariamente en disímiles formas, pocas veces se representa su lado más grotesco. Como objeto antropomórfico ha estado ligada desde siempre a representaciones metafóricas como la Parca, la guadaña, las figuras esqueléticas y otras maneras de empapelar el acto psicológico que resulta mirar directamente a unos ojos vacíos.

Esas imágenes que suelen hacer voltear la cabeza de quien observa –quizás porque en ellas vemos el reflejo de nuestros propios instintos, un recordatorio de lo efímero o el temor a un destino similar–, son las que habitan la obra de Louis Arturo Aguirre y su última exposición Sin nombre, inaugurada en la galería Fidelio Ponce, de la ciudad de Camagüey.

Como surgidos de un expediente policiaco, los personajes de Louis Arturo son el final de una historia cuyo desenlace fue bastante funesto. Se yuxtaponen en esta muestra la quietud del fin con lo trágico de la acción. La muerte puede ser en ocasiones el mejor camino de quien sufre; parece ser una premisa de algunas de estas piezas.

“¿Quiénes fueron estos sujetos?, ¿Qué los llevó al final de sus vidas?, ¿A qué se debe el horror? Todas las respuestas son posibles frente a un mundo que amanece, día a día, encriptado en una atmósfera en la cual se desdibuja el rostro del ser humano”, reflexiona la filóloga Olga García Yero desde el catálogo de la exposición.

El autor ha reusado a nombrar, tanto la muestra como las piezas individuales, quizás porque no se puede apodar lo innombrable o porque estos dibujos hablan por sí mismos. Llenos de terror, silencios, violencia y dolor, es imposible mantenerse inerte ante la obra. Las cifras que diariamente escuchamos en las noticias, los crímenes que oímos, como salidos de cuentos de Edgar Allan Poe, toman forma. El artista se acerca, en primeros planos, a las figuras que por años han evitado la cultura y los medios de comunicación.

Entonces es la sinceridad de asumir sin esquivos los rostros de la muerte el principal valor de esta muestra que no teme a mirar a lo más morboso y violento del hombre, con la misma serenidad de quien observa una naturaleza muerta.




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