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La danza en ciernes

 

Foto: Keiter Castillo

Dos actores, un par de cantantes y 16 bailarines integran el más reciente afán artístico de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) de Camagüey. Los 20 muchachos y muchachas, previas audiciones aprobadas, conforman ya el proyecto danzario que de momento lleva por nombre Alma Joven.

El grupo está tan fresquito, recién nacido; todavía espera su bautizo definitivo. En tanto, Osmany Fustiel Águila, coreógrafo, director y creador del conjunto, prefiere enfocarse en el comienzo del trabajo, que precisará antes de ejercicios físicos, montaje y ensayos, el acondicionamiento del local destinado a convertirse en su hogar.

Limpieza, electricidad y agua le faltan al lugar, y a los jóvenes le sobran las ansias de transformar ese espacio. Para eso cuentan con el total apoyo logístico de la Asociación que hasta ahora no aprovechaba esa área, contigua a su sede, pues no contaba con los recursos financieros para asumir su reparación.

Osmany, bailarín profesional formado en la antigua escuela nocturna del Ballet de Camagüey, pasó varios años de su carrera fuera de la provincia. En el 2001 regresó y se hizo cargo de la compañía de danza infantil Arlequín, de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

«Los niños de Arlequín crecen −asegura−. Mantienen las aptitudes para el baile aunque sobrepasen la edad para quedarse en el grupo. Por ellos surgió la idea de este proyecto que gracias a la AHS se materializa hoy, para que esos jóvenes continúen desarrollando, de forma sistemática, sus inquietudes artísticas».

«De hecho, el 90 por ciento de los miembros de Alma… fueron formados por mí en Arlequín. Eso me garantiza que tengo más de la mitad del trabajo logrado ya. Muchos me dicen que si no es conmigo no bailan con más nadie, y me da una satisfacción grandísima. Pienso mantener la labor con ambas agrupaciones».

Como plato fuerte de este nuevo proyecto se servirá la danza, aderezada con elementos propiamente teatrales. Por tal razón, precisa Osmany, los integrantes tienen que ser capaces de desdoblarse: los bailarines han de actuar, los cantantes, bailar; los actores, afinar una canción.

Las expectativas alrededor de Alma Joven van in crescendo y todos esperan la sorpresa del anuncio de su primera presentación que promete el rescate de los valores danzarios nacionales y locales.

«Sé que hace falta trabajo hasta que podamos presentarnos a los públicos −reconoce Osmany−. No me considero muy bueno, ni mucho menos el mejor, pero tengo algo que los demás no: trabajo mucho, no descanso. Solo a eso le debo los resultados de mi carrera. La danza es la manifestación más sacrificada y un día sin trabajo, para mí, es como si se partiera la tierra en dos.”                         




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