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Evelyn Queipo: el placer de escribir

Foto: Alberto Santos Casas

Amaranta, su hija, de seis años, es una de las principales motivaciones de tantas de sus cuartillas dedicadas a los niños.

Son los infantes una de las mayores inspiraciones de sus escrituras, en las cuales la poesía y la narrativa afloran en la vehemencia de la creación literaria, con la cual una joven contribuye a acrisolar hondas satisfacciones en su vida, y de los muchos consumidores de sus textos.

Considera que una de las funciones más importantes de la literatura es

la formación y educación de los lectores, de ahí su vocación por otorgarle preponderancia al sector infantil, de notoria costumbre de leer.

Evelyn Queipo Balbuena tiene una obsesión fértil por escribir, y no concibe su existencia sin hacerlo.

Comenzó en la infancia, con textos muy sencillos, y la capacidad creadora y la persistencia la han convertido en una autora de pujante fama, conquistada por la calidad de sus obras.

Risueña, extravertida, optimista y conversadora, acumula siete libros, publicados por diversas editoriales cubanas, unos para niños y otros destinados a los adultos.

Entre esas obras figuran Pies en el cielo, manos en la tierra, Oros nuevos (ambos para infantes), y los dirigidos a adultos Leyendas urbanas, y Lluvias ácidas.

Entregados para la publicación se encuentran cuatro títulos, entre ellos, ¿Quién es, quién será?, y Conociendo a Camagüey, de adivinanzas y pasatiempos, respectivamente.

Varios textos, también inéditos, están en fase de revisión por la autora.

Jefa de la sección de literatura de la filial de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en la provincia de Camagüey, fue electa delegada al III Congreso de la institución, y trabaja como metodóloga-inspectora en el Centro Provincial de Casas de Cultura.

Escribe a cualquier hora de su escaso tiempo libre, y entonces la sensibilidad de la mente y del corazón se desboca en las cuartillas, no solo para decir lo que quiera decir, sino de lo que se necesita.

Esa es una aparente contradicción en la esfera creadora, pero para ella no resulta así, y constituye un compromiso con el lector.

Evelyn es consciente de que en la historia literaria internacional hay disímiles temas ya tratados, como el amor y la maldad, pero no se trata de reproducirlos meramente, sino de recrearlos en otros contextos, y entonces no hay riesgos de repetición en la trama.

Prefiere contenidos de valor universal, sin menoscabo de la cubanía, en una armónica combinación.

Se enfrasca con tanto fervor en la escritura como en la revisión, y ambos procesos le resultan iguales de complejos.

¿Poetisa que además cultiva la narrativa o narradora igualmente dedicada a la poesía?

Ningún encasillamiento, opina Evelyn, porque para ella escribir es un oficio más alto, por encima de los géneros.

Y continuará escribiendo, para convertir también un placer suyo en placer de los demás.




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