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El arte se da en todas partes

“La Cruzada Literaria de Camagüey es sin dudas una ruta de la libertad cubana, de los inicios, de los rebeldes, es una Cruzada ideológica cuya alma es la literatura y la canción, dos cosas que hacen pensar, que tienen un sentido primigenio en la palabra”

Así comenzó mi entrevista con Yoandra Santana Perdomo, una escritora camagüeyana de extenso recorrido, que ha cultivado la prosa y el verso durante su carrera, y publicado textos de diversos géneros, lo cual le ha servido para ser merecedora del Premio de Poesía Manuel Navarro Luna en su edición 47.

Es también la organizadora de la 16ta. Cruzada Literaria que auspiciada por la filial principeña de la Asociación Hermanos Saíz reúne a escritores, trovadores, narradores orales y pintores, quienes llevarán, hasta el próximo día 14, su arte a las comunidades distantes de la geografía camagüeyana y del oriente del país.

Los inicios….
“Hace 16 años se me ocurrió una idea para celebrar el cumpleaños del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, y la compartí con algunos amigos, no era más que ir a los campos, encontrarse con el obrero, el humilde y dialogar sobre literatura.

Creo que lo más importante es que aquellos objetivos primarios con los que comenzamos se han convertido en algo que la gente espera, en un patrón, en parte de nuestra identidad como artistas y justamente ahora nuestra causa es más fuerte, porque pretendemos que toda Cuba recuerde y tenga presente nuestra historia.

Es por ello que La Cruzada Literaria Camagüeyana llega a las mismas rutas y sitios donde nuestros héroes gestaron su lucha por la libertad y sus proyectos de Revolución, donde se materializó la obra de un hombre como Fidel Castro, que no solo es de todos los cubanos sino del mundo entero.

Estamos comunicando lo que dijo el país entero cuando rendía tributo a sus restos póstumos: “Somos Fidel”

Los invitados y sus travesías….
“Más de 18 escritores de nueve provincias, poetas en su mayor parte, se unen este año a esta Cruzada, una idea que un principio parecía cosa de locos. Y en buena medida lo sigue siendo, pues es sumamente complicado tejer la maraña que permite el éxito de tantas lecturas, pero que son el resultado de la profesionalidad con que el trabajo es asumido a lo largo de estos 16 años.

En esta edición visitamos sitios muy ligados a la historia de Cuba, como Dos Ríos, en Granma, donde cayó en combate José Martí, y la comunidad de Remanganagua, en Contramaestre, Santiago de Cuba, donde fue sepultado por vez primera nuestro Apóstol Nacional.

Estuvimos en el cementerio de Baire para rendir homenaje al escritor Eduardo Encina, miembro de la Dirección Nacional de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), quien hasta su muerte en 2017 fue uno de los más asiduos participantes en la Cruzada.

Otro de los destinos fue llegar hasta el municipio camagüeyano de Guáimaro, pues este año la cita se dedica a los 150 años de creada ahí la primera Constitución de la República de Cuba.

Retomaremos por 1ra vez, “Los juegos florales” en la Galería Ateneo para que los participantes y el público en general den a conocer sus creaciones y se premiará al mejor.

Además a eso se suma la tradicional cantata de trova y poesía en la escalinata del preuniversitario Álvaro Morell Álvarez, en la noche del día 12, y el concierto homenaje a Luis y Sergio Saíz Montes de Oca, el 13 de agosto.

Llevar Literatura y encontrarse con ella….
“Justamente, antes de empezar la Cruzada, los espacios para los escritores eran las bibliotecas y librerías, destinados al consumo de la propia élite literaria del territorio, pero ¿cómo podías saber si lo que estabas escribiendo llegaba al resto de la humanidad o lo hacíamos para nosotros mismos?

Hacer la Cruzada significó comprobar que eres necesario, si tu literatura de verdad es identidad. Y esa, sin dudas, era una de sus propuestas: intercambiar con la gente.

Aún recuerdo aquel señor, cuidador de la reserva del Bosque Fósil de Najasa, que leyó sus versos escritos en una libreta de hojas unidas con pegamento de yuca y cubierta de tierra; fue algo extraordinario y todos pensamos que si él hubiese publicado algunas de sus décimas nuestros premios otorgados no serían tan especiales.

Y ese viejito que no se ha dedicado profesionalmente a su carrera literaria, pero que escribe y lo hace muy bien desde su casa, su finca, desde su pedacito de tierra.

Ahí entiendes el significado de aquellas palabras que tuvo Fidel con los artistas e intectuales y es que el arte se da en todas partes porque este un país artístico”

 



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