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El arte de pintar felicidad

Cierra los ojos y piensa en los que no ven…ábrelos y actúa para ellos.
Helen Keller

Los niños reclaman a Chocolatique; quieren que actúe para ellos. Pero esta mañana el payaso llega a la escuela especial Antonio Suárez Domínguez, de Camagüey, sin su narizota escarlata ni sus zapatos de clown. Chocolatique, hacedor de alegrías, trae a los pequeños nuevas emociones con forma de lienzos desbordados de color.

El entusiasmo de los alumnos y sus profesores al recibir nueve obras plásticas, donadas al Centro Escolar por iniciativa de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en la provincia, colma de sentido ese gesto de inmensurable ternura.

Algunos tocan los cuadros con sus manos intentando adivinar las líneas; otros los ven de cerquita, palpan, degustan, conversan con las manos. Los niños de la Antonio Suárez, 105 en total, son hipoacúsicos o sorodos, débiles visuales o ciegos, mas su sensibilidad artística supera las barreras sensoriales.

Yordan Perdomo, un pionerito del sexto grado, de pañoleta roja y sonrisa enorme, escogió con rapidez su pintura favorita: “Este es mi preferido —dice—; me gustan los colores, la palma y la bandera de la estrella solitaria. Todos están muy lindos, pero este es especial. Yo felicito a quien lo hizo”.

Mientras en la Escuela se reparten los cuadros entre salones de clase, comedor y oficinas, los representantes de la AHS siguen rumbo al Centro Médico Psicopedagógico Henry Reeve, donde esperan ansiosos, tanto los pacientes, como el personal que allí labora.

Los muchachos, como les llama la Licenciada en Enfermería María Teresa Alonso Villalonga, directora de este lugar, corren a recibir sus “regalos”, pues así se empezaron a llamar las obras pláticas no más entraron allí.

Saltan, aplauden, eligen y se disputan sus cuadros predilectos; sonríen con regocijo infantil. La pintura, según explica el defectólogo Andrés Yero García, ayuda a estos pacientes con retraso mental severo y profundo a ir del pensamiento concreto al abstracto, a la par de estimular su interacción con el entorno.

Así, las obras de arte que hace pocos días conformaban la muestra Gestos, del evento de artes plásticas para jóvenes creadores en la AHS camagüeyana, ya hoy cuelgan de las paredes de la Escuela Especial Antonio Suárez Domínguez y el Centro Médico Psicopedagógico Henry Reeve, en Camagüey, para cumplir allí el más noble y grande encargo del arte: hacer crecer el alma humana.




2 thoughts on “El arte de pintar felicidad

  1. Anabel

    Wao, que hermoso es apreciar como algunas personas pueden regalarles momentos felices a otras, que sentimiento tan especial experimentan los jovenes autores de estas maravillosas obras, me llena de amor que estos pequeños hayan disfrutados del arte joven que les regalo la AHS, como mismo lleva por nombre la galeria donde se encontraban estos cuadros ¨Gestus¨ asi se puede catalogar esta accion tan humana un gesto de amor y de ternura. No existe nada mas bello para un artista que llenarle el alma y el espiritu de felicidad al que aprecia su obra y estos niños con sus sonrisas majestuosas han llenado de luz muchos corazones. Gracias a los jovenes artistas por seguir creando, a la AHS Camaguey por tanto amor para dar y a a los trabajadores de la escuela especial Antonio Suarez Dominguez que hacen una magnifica labor con esos angelitos.

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