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Divergentes: buen ejercicio para el alma, los sueños y la tolerancia

Foto: Yahily Hernández Porto

En su tercera edición, la muestra colateral del Salón de Artes Visuales para Jóvenes Creadores Gesto dejó el dulce sabor de una muy joven generación de pintores conocedora de sus posibilidades, consciente de lo que quiere y que se crece y desarrolla profesionalmente.

Asniel “Chuli” Herrera, Leonardo Pablo Rodríguez y Eduardo Castillo Sáez, los tres expositores de esta muestra exhibida en la Galería de la sede de la Asamblea Provincial del Poder Popular en Camagüey, poseen amplios currículos y no pocos premios, y ahora en la exposición colectiva “Divergentes” vuelven a brillar, al formar un trinomio de manos solidarias en una especie de suerte amiga donde no existe agresión, sino implicación artística, a pesar de la diversidad temática y de estilos representados.

Para Eduardo Castillo, su pop, que roza lo más puro de este movimiento, es la estética que lo guía hacia la sencillez visual de su obra, desde finas líneas y tonos acromáticos, que logran una visible y tentadora cercanía con el público.

En cambio “Chuli” Herrera, quien se sumerge en un mundo complicado de trazos, tan profundo como el abstraccionismo, revela una perspicaz mirada a su universo dotado de muchas horas de soledad y aislamiento, que sentencian la perspectiva cognoscitiva del complicado mundo humano.

Aunque los tres pinceles en solitario se alzaron por sí mismos, en “Divergentes”, tal cual su nombre indica, hay una implicación y una invitación al abrazo agradecido, en el cual Pablo dialoga intensamente con ambas tendencias: el pop y el abstraccionismo, buscando un equilibrio lógico ante el fuerte impacto visual que sugieren movimientos tan extremos entre sí.

Pablo en fusión entre el pop y la abstracción no se niega a ningunos de los discursos de sus compañeros de creación. En la muestra no hay pureza, sino una mixtura paradójica entre sus colegas artistas.Y es que Pablo, desde fuertes golpes de colores y formas, imprime en el espectador la intensidad de una muestra que tiene como encanto el complot entre tres amigos y de ellos con sus mundos internos y externos: con el público.

En pocas palabras “Divergentes” es sin duda un buen ejercicio para el alma, los sueños y la tolerancia.



Yahily Hernández Porto

Periodista, corresponsal de Juventud Rebelde.


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