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Degustar fotos a la luz de una guitarra

Foto: Claudia Otazua Polo

“Yo te voy a decir la verdad, dile a público que venga por él, que no venga por mí”. (Yairon Villalobos Hernández, artista de la plástica).

“El trabajo de Yairon Villalobos me gusta mucho, antes de la fotografía incluso. Tengo varias obras suyas en mi casa”. (Daniel Velásquez, “el Gato”, trovador).

Estos dos jóvenes recomiendan su arte mutuamente porque saben el valor de la creación del otro, y no por un chovinismo resultante de la amistad que une a esos tuneros miembros de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), quienes llegan a Camagüey, “para mostrar aquí un poco del talento de la tierra”.

Yairon viene a reinaugurar su primera exposición personal de fotografía, que agrupa trece obras bajo el título La ortografía de los cuerpos. Junto a sus instantáneas de grandes dimensiones (1 metro por 60 centímetros) trajo al “Gato” para reproducir en este escenario la apertura que tuvo su muestra en el Balcón del Oriente Cubano.

Así, el viernes en la noche del Café Literario La Comarca, el trovador, que no pudo venir con su grupo, regala un “miniconcierto a guitarra limpia, una especie de descarga” —le llama él.

Y las instantáneas de Yairon nunca se ven mejor que a la luz de los acordes de Daniel. Los cuerpos de las fotos incitan, provocan… Belleza, sensualidad, erotismo. Entre música e imágenes se forma una atmósfera homogénea; no es una unión forzada, sino una complementariedad, una conjunción del mismo arte en distintas formas de expresión.

Esta fue una velada de estrenos. No es solo la primera vez que el artista plástico trabaja con el lente; también se inicia en el tratamiento de la temática de la mujer. “Ha tenido buena aceptación hasta ahora. He logrado lo que quería con la fotografía, me siento bien, creo que voy a seguir haciendo fotos” —asegura.

La ortografía de los cuerpos, que ya se exhibió en la capital, permanecerá durante un mes en Camagüey. Luego, su destino expositivo se decide aún entre los extremos de la Isla: las provincias de Guantánamo o Pinar del Río.

Ya sea en Oriente u Occidente, donde se reciban estas imágenes aderezadas con música de la buena se quedarán satisfechas las necesidades de un consumo cultural diverso.




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