Miguel y Jenny DeCuba

Contar el video clip desde otro ángulo

Por Yuliet Teresa Villares Parejo

Asiel Babastro recrea en la premier Vuelos, unas líneas recurrentes a la pérdida. Un llamado sobre el vacío, o profundo vacío.

Cantar el sentimiento, con pop que suene y el bit que retumbe; hacer de la voz un temblor de pasiones, sobrecarga de una mágica energía es hacer una parada necesaria en el la nobel agrupación DeCuba. Integrada por Miguel y Jenny Díaz-Canel, saben que el sacrificio es el valor más elevado del ser humano. Para alcanzar éxito recurren a la vocación que tienen: la música.

Para nada es absurdo entender que una de las maneras de darse a conocer es la imagen. La solución la hemos encontrado en el video clip. Que si comercial, banal, apresurado o con cargas minimalistas mediocres, han sido algunos de los criterios con el que han bautizado al arte del clip. Lo objetivo dicta otra cosa. Depende de la creatividad, eficacia y juicio estético el logro de un producto audiovisual completo.

Como reza el refrán “”zapatero a su zapato”, el realizador de los dos videos que han promocionado DeCuba, es un moronero que siente la imagen como una forma de vida. Cada cosa que observa, lo hace en forma de secuencias, de historia, de personajes y del viaje hacia otra nueva historia. Ha nacido para llevar a pantallas la música, el poema y al autor como suerte de engranaje perfecto.

Asiel Babastro recrea en la premier Vuelos, unas líneas recurrentes a la pérdida. Un llamado sobre el vacío, o profundo vacío. Para ello se acompaña de actores y actrices como Verónica Lynn, Héctor Echemendía, Fernando Hechavarría, Alicia Hechavarría, y Carlos Massola que pudieran desembocar a golpe de gestualidad, una vivencia cotidiana: la muerte.

Vea aquí video clip Vuelos

Dentro de esta línea constructiva, una historia que podría comenzar con el video-arte, con el cual mantendrá siempre una negociación de intercambio y usurpamiento como corriente experimental.

Véase en Facebook

Ahora bien, ¿qué pensar?, ¿qué decir?, ¿qué escribir sobre el clip?

Para entender el discurso que el realizador Babastro nos propone en esta producción, es necesario tener algunos juicios que pudieran ser las claves para un acercamiento a estos videos. Cabe pensar la posibilidad de inscribir los clips en un régimen más general de los mundos imaginados, así como de los recursos tecnológicos y visuales que se dan tránsito en el contexto local de carácter contemporáneo, pero también dentro de su historia como fenómeno (local y global).

Un elemento genérico como este, que deba mirarse con desconfianza desde “el cine”, ha llegado a ser un formato válido con sus propias reglas y códigos internos. Pero el clip no admite cronologías desarrollistas: su ley es la mixtura, la cita, un tiempo donde todos los tiempos se mezclan; sus “leyes de desarrollo”, son reiterativas, autorreferentes y no admiten lecturas densas de sentido. Más bien, obligan a pensar a las imágenes en su propia cualidad; siendo la superficie más que una limitante, un punto de partida.

Lo industrial en estas producciones pudieran estar tensionando las nociones de “arte” “medios” “cultura”. En algún lugar entre Fluxus y lo que podríamos llamar la “utopía constructiva” que va del futurismo al minimalismo, podríamos situar un lugar para estas prácticas. Aunque los clips realizados por quien se nomina de manera irreverente, atrevida y refrescante “Una película de Asiel Babastro”, conjura una estética alternativa y propone un discurso que introduzca realidades y emoción.

En el clip la capacidad autorreferencial tiene la limitante de no poder pensar sus propias condiciones de producción. Aun así, algunas han querido ver en el clip la indagación en los aspectos virtuales de la imagen, a partir de sus gestos, sus soportes, y sus superficies de exhibición.

Casi coqueteando con el cine y el video-arte, este clip más interesado que algunos por innovar y producir nuevas relaciones entre imágenes y música, nos habla de un cambio sustancial en aquellos ojos que se encuentran componiendo el universo del video en nuestro país.

En estas dos propuestas, Vuelos y Amarte, la guitarra, sobre una base estructural simple, es aplicada a efectos y sonidos diversos, estableciendo un tipo de continuidad sonora que oscila en intensidad con capas densas, muchas veces, superpuestas. El trabajo en imágenes del video clip trabaja en un símil de la suciedad y el acople propio del ruidismo, enfatizando mediante efectos, fundidos y utilización de filtros el carácter “post-producido” del video. Por otro lado, el contraste del uso de los colores y el trabajo con los movimientos de figuras geométricas dan al clip una referencia “lisérgica” muy propia de las fotografías e imágenes de la psicodelia de los sesenta (la cual es, también, un referente crucial).

En ese sentido, las imágenes dependen de la base y los quiebres, supeditando, en el caso de Vuelos, a los movimientos de los protagonistas, y en el caso de Amarte, al movimiento interno del plano, al montaje y la dependencia es a los sonidos de la guitarra, mediante los usos e intervenciones en el plano.

Parece que el trabajo entre el joven realizador Babastro y la agrupación DeCuba, traerá alegrías al público, trabajo a críticos y disfrute entre la imagen y el sonido en las redes sociales en internet para quienes apuesten por un clip renovador.




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