Camaquito: “Cuba me buscó y me encontró”

Mark Kuster llegó a Camagüey por primera vez con la idea de celebrar una buena fiesta de cumpleaños, cuando uno de sus amigos sugirió Cuba en vez de la mítica Ibiza para la celebración. Fue en 1998, él solo tenía 25 años y nunca había visitado la Isla caribeña. El periplo de los cinco colegas fue largo: Holguín-Camagüey-Santa Clara-Varadero, pero lo que empezara como un viaje turístico, poco a poco se fue convirtiendo en una revelación para Mark.

Este era el lugar donde quería vivir, pero no solo como un residente extranjero más, sino como un miembro activo de una sociedad que pronto aprendió a admirar.

De esa inspiración nació Camaquito, una organización no gubernamental (ONG) concebida para apoyar el desarrollo de la niñez, la adolescencia y la juventud en Camagüey, la tierra de la cual se llevó los mejores recuerdos en su viaje inicial. Del nombre de la provincia y su ciudad capital combinado con la palabra “chamaquito”, muy usada en Cuba para aludir a niños y adolescentes, surgió la definición de la ONG, que incluso ha suplantado el nombre de pila de su creador.

Quizás sea porque nadie se imagina a Camaquito sin Mark ni a Mark sin Camaquito. El nivel de compromiso del hombre para con aquello que ha creado trasciende su individualidad, y ese es el caso de este proyecto y su impacto en la salud, la educación, la cultura, el deporte y el acceso al agua potable, los principales frentes donde actúa sin fines lucrativos. Además de la sede en Camagüey, Camaquito tiene representación en Suiza y en Alemania, donde fundamentalmente se recaudan los fondos para la ONG.

El inicio del viaje y la construcción de un legado

“Esa semana de 1998 fue muy especial”, cuenta Mark Kuster a Cuba Contemporánea, “no solo por la diversión y los lugares turísticos visitados. Tuve mucho contacto con los jóvenes durante ese viaje, y me encantó el clima, la historia de Cuba, pero sobre todo el espíritu de prosperidad de sus habitantes, aun cuando la infraestructura material no es la mejor”.

Cuando relata su historia, Mark insiste en aclarar que no fue el amor de una mujer la que lo ató a la Isla, sino un sentimiento muy fuerte en el corazón que aún no sabe explicar, pero que lo guió sobre lo que quería realmente para su vida y futuro. “Cuba me buscó y me encontró”, resume sencillamente este hombre, quien prefiere, más que hablar de él mismo, exponer el alcance logrado por Camaquito en casi 15 años de labor.

En diciembre de 1998 regresó, esta vez solo, aunque algunos de los colegas del primer viaje lo acompañaron también en la idea de fundar la ONG. “Yo no sabía nada de español, ni tenía idea de cómo hacer funcionar el proyecto, pero a través de contactos con la Embajada de Suiza, el Ministerio de Educación y el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, presenté la idea por primera vez y se fue conformando”.

La génesis de la colaboración de Camaquito fue la reparación capital de la Escuela de Ciegos y Débiles Visuales “Antonio Suárez Domínguez”. “Ese fue un paso muy importante, pues demostró que de verdad nos interesaba apoyar a Cuba, incidiendo en sectores tan sensibles e importantes para el Estado como la educación, en este caso la enseñanza especial”, comentó el líder de la ONG. Alrededor de 66 mil pesos cubanos convertibles (CUC) se destinaron en esa oportunidad para la sustitución de la carpintería, la electricidad, las redes hidrosanitarias y la pintura, y al igual que con otras escuelas y círculos infantiles apoyados, Camaquito se compromete con el mantenimiento sistemático de sus intervenciones.

En el sector de la salud, la ONG suiza también participó con una contribución para la remodelación de la unidad quirúrgica y obstétrica del Hospital Materno Ana Betancourt de Mora, y el cambio de carpintería y de muebles sanitarios. Ese es considerado por Camaquito uno de sus proyectos de mayor envergadura, por el aporte económico y por la importancia de ese hospital, donde ocurren unos siete mil nacimientos anualmente.

Camaquito se ha convertido en aliado de tres instituciones de gran pujanza en el ámbito cultural de Camagüey. Con la Asociación Hermanos Saíz, de los jóvenes creadores, colaboró en la reparación de su sede con mobiliario y equipamiento tecnológico, área en la cual mantiene su apoyo. En tanto, la Compañía Teatral Danzaria Infantil La Andariega recibió financiamiento de la ONG para su primera gira internacional por varias ciudades de Europa. Otra compañía de gran prestigio, el Ballet de Camagüey, también ha recibido donaciones de Camaquito.

La ONG fundada por Mark Kuster también interviene, de conjunto con el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, en la construcción de pequeños acueductos rurales en comunidades de municipios camagüeyanos. Pero sin lugar a dudas, una de las aristas más famosas de Camaquito es la destinada al desarrollo del fútbol en la provincia, desde los propios barrios con pequeños escolares hasta el equipo local, ganador del último campeonato nacional. “Fútbol en los barrios” cuenta también con la cooperación de Jörg Stiel, ex-capitán y portero de la selección nacional de Suiza, quien asiste regularmente a Camagüey para intercambiar y entrenar a los futbolistas.

La política, esa pregunta ineludible

Contrario a lo que sucede con algunas ONG en Cuba, que buscan fisuras en el sistema social y desarrollan programas independientes dirigidos más a la propaganda política que a la cooperación, Camaquito ha colaborado estrechamente con las instituciones del Estado cubano, pues no sostiene una visión de Cuba como un país pobre, sino como una sociedad de bienestar, donde su fundador se integró como un habitante más desde 2003.

“A veces los políticos tienen que pensar más con el corazón y menos con estrategias. Independientemente de cualquier militancia, yo vine a Cuba a apoyar a la infancia y a la juventud y he encontrado aquí un ambiente extraordinario para desarrollar esa labor, pues existe un sólido capital humano que sostiene el proyecto elegido”, señaló Mark Kuster.

“Nunca me he sentido solo, y el objetivo de Camaquito no es competir con el gobierno, sino unirse a él pues nos interesa actuar con transparencia y seriedad, elementos imprescindibles para la credibilidad de un proyecto que surgió para quedarse”.

 

Tomado de: www.cubacontemporanea.com




One thought on “Camaquito: “Cuba me buscó y me encontró”

  1. Lianet Leandro López

    La que escribe es la autora de esa entrevista a Mark Kuster, además gran amigo que puede dar fe de mi autoría para la revista Cuba Contemporánea, que lamentablemente ya no existe. Si bien me agradó muchísimo ver que se salvó la entrevista a ese gran hombre que tanto ha hecho por Camagüey, sus niños y su cultura, me entristece ver cómo se la acredita otra persona. Esto se llama plagio y es algo que no debería suceder en la página de una institución tan prestigiosa como es la AHS. Saludos, Lianet Leandro López.

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