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A palo y pedrá

 

Foto: Keiter Castillo

Francisco Flores Gamboa parece un hombre improbable a sus 75 años. Como había recibido un castigo inmerecido, decidió darles razones legítimas a sus verdugos y a la edad de 13 vendía ya bonos del Movimiento el artista que hoy afirma con rotunda certeza: “yo soy un producto de la Revolución”.

A la Asociación Hermanos Saíz (AHS) quedó ligado desde sus inicios este director de espectáculo, hace exactamente tres décadas atrás. Hoy la melena rockera la lleva en el alma, calada tan profundamente que en la tarde de este miércoles confesó a los jóvenes de esa institución: “Lo que me queda por vivir—como dice el bolero— será en las manos de la AHS”.

La confidencia fue la cereza del pastel de esa matiné en el café literario La Comarca de la Casa del Joven Creador camagüeyana, donde, más que un homenaje a este Miembro de Honor en ocasión del cumpleaños de la organización, aconteció un encuentro afectuoso entre un padre y su progenie.  A Francisco Flores le besaron las manos y la frente, y él regaló consejos y prometió estar ahí para ellos: “lleguen a mí—pedía, como si hiciera falta pedirlo—que no me llevaré nada conmigo, lo poco que tengo se los daré”.

Y más de un joven artista de los allí presentes se entusiasmó con la revelación del maestro, lo animó a montar un nuevo espectáculo, soñando ya con ponerse en sus manos experimentadas y hacer parte del elenco.

A sus 75 años Francisco Flores parece un hombre improbable, mire este compendio: se recibió en otra época de contador público, estudió hasta el cuarto año de Derecho y hasta el tercero en el Conservatorio de Música. Cursó otros tres más en la carrera de Psicología, y por supuesto, se recibió como especialista de espectáculos. Además de todo esto, su erudición abarca los idiomas francés, inglés, italiano y checo.

En la antigua Checoslovaquia justamente, en sus tiempos como agregado cultural de la Embajada cubana en esa otrora república socialista, atendió personalmente a monstruos como Frank Fernández y María Eugenia Barros. Allá conoció al Che sin saber que era Ernesto Guevara, cuando el guerrillero hacía disfrazado su trayecto a Bolivia. De aquellos días le queda una obsesión entre sus pendientes: realizarle un homenaje al héroe que lo satisfaga por entero.

Francisco Flores vive feliz y aconseja el amor al trabajo como la fórmula para ese estado de plenitud. Holguinero de nacimiento y camagüeyano reyollo por convicción, artista desde los años en que los artistas necesitaban tener otros oficios para subsistir, desde la época de los albañiles- artistas, zapateros- artistas, carpinteros-artistas…Francisco Flores es un creador desde los tiempos en los que, como él recuerda, había que andar en el camino del arte “a palo y pedrá”




3 thoughts on “A palo y pedrá

  1. Josvani

    Un admirable personaje de la cultura camagüeyana y cubana. Tesoro de carisma, profesionalismo y anécdotas, que debemos recopilar en un libro en cualquier momento. Besos, saludos y respeto para el maestro Flores.

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  2. DIlmert

    Conocí a Flores cuando yo trabajaba en la sala de navegación de la UNEAC, jaranero, simpático, me preguntaba por una duda y cuando lo tenía que volver a hacer a los cinco minutos volvía a preguntar, al principio me sacaba de mis casillas, después era divertido, es una época de mi vida que no voy a olvidar y él está entre las personas que con más cariño recuerdo de esa etapa.

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