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Fidel

Foto: Tomada de Internet

Por Evelin Queipo Balbuena

Un hombre ha muerto, y yo pienso en lo que debe hacerse cuando un hombre muere. Pienso que quizás debo llamar a alguien y tomar provisiones: vestirme de luto cerrado, apagar la musica, izar a media asta las banderas del dolor. Pienso con meridiana claridad en lo que debe hacerse cuando un hombre muere, cuando a una isla se le desprende un pedazo de tierra firme. Busco las respuestas en el centro de la conciencia y mis manos no hacen otra cosa que escribir a cerca de la partida, del éxodo del patriarca.

El primero de los Buendía o el Quijote de La Habana, ha dicho adiós. Ha dicho Hasta la Victoria Siempre como quien dice: Nos volveremos a ver. Y entonces, ¿qué hacer cuando el padre se va, cuando el Quijote de América, el hombre del siglo XX, reclama su espacio lejos de este pueblo?

Pienso en lo que debo hacer, en lo que realmente debo hacer y no en lo que se espera de mí. Lo que realmente importa es que un hombre ha muerto. Cada cual debe saber qué debe hacerse cuando un hombre muere. Yo, por mi parte, ya lo tengo decidido. He de llamar a un amigo, he de decirle la noticia, he de vestir con luto cerrado mis manos, porque el dolor no debe salir de ellas ni con fuerza ni con gritos. He de escribir entonces de la esperanza y de la victoria, porque solo en ella, como nos dijo Raúl, lo volveremos a ver.

Hay montes y hay que subir

Los montes altos, después

Veremos, alma, quién es

quién te me ha puesto a morir.

José Martí.

Hay montes y hay que subir

con calma la cumbre fiera

pues riscos habrá aunque muera

el anhelo de subir.

Y si llegas al nadir

o caes en el envés

tu rumbo será un revés

y has de empezar por la cuesta.

Primero la nimia cresta

los montes altos, después.

 

Veremos, alma, quién es

entre todas las hazañas

o entre las fieras montañas

cuál se rendirá a tus pies.

Veremos, alma, quién es

quien escribe el porvenir

y quién quiere revestir

de fracasos tus victorias

quién se viste con tus glorias

quién te me ha puesto a morir.


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Pérez-Castro

Escritora, narradora, ensayista, guionista radial. Miembro de la UNEAC. Miembro de Honor de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).


4 thoughts on “Fidel

  1. Alex Fonte

    Excelente poema que me inspira para escribir sobre el gigante que hoy late en todos los corazones, razón mas que alimentada mis deseos de ser parte de los que contaremos del Fidel siempre vivo a nuestros hijos, amigos,o los que pregunten quien es Fidel, donde esta Fidel, al que responderé como hoy Fidel soy yo, Fidel esta aquí, en la obra imperecedera de una Cuba libre y soberana, en una revolución justa democrática y en la de todos los cubanos.

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  2. Dannier Jesus Artiles Perez

    Ayer en la tarde cuando vi al frente de mi pasar la caravana que solemnemente transportaba las cenizas de nuestro comandante,sentí algo fuerte en mi pecho y de verdad que dolió ese golpe a todos,se que hay muchas personas que están en otros lados que también lo sintieron,hoy los jóvenes que tenemos ahora mas que nunca el deber de seguir sus pasos y defender con todo esta revolución que el nos dejo como legado,siempre estarás con nosotros comandante Fidel Castro Ruz YO SOY FIDEL

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  3. yamiris Alfonso Rodriguez

    Son muchas las frases que pudiese comentar hoy que descansan las cenizas del gigante Fidel junto a las de Marti y otros héroes en santiago de cuba, pero las palabras de dolor son transformadas en eterna convicción que sus ideas serán multiplicadas en todos los cubanos que custodiamos esta Revolución como parte de la historia dignificada por muchos en cada trinchera estando dispuesto a defenderla al precio de cualquier sacrificio HASTA LA VICTORIA SIEMPRE COMANDANTE EN JEFE ORDENE

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  4. Ilian Scrich Meneses

    “HOMBRE INMORTAL”
    Hoy, sumida en profundo dolor, Cuba despide al hijo que la hizo soberana, al hijo que materializó los sueños de una lucha centenaria: Fidel Castro Ruz.
    Es difícil pensar en ya no poder verte con un pueblo ardiéndote en los ojos, con tu mano abanderada señalando certeramente el futuro, pronunciando los discursos que estremecieron las entrañas de la tierra Patria y cruzaron mares para servir de guía a los pueblos del mundo. Murió la materia palpable de tu sonrisa, tu barba y tu figura impactante, pero queda tu obra indescriptiblemente valiosa repartida entre todos los que creíste tus hijos, quedas inmortal como el hombre que se sostuvo firme frente una tiranía sanguinaria y denunció en voz alta todos sus males, el hombre que embarcó en pequeño yate la libertad de toda una nación y se irguió inquebrantable como faro de la Revolución Cubana. Te quedas como el hombre que se levantó por encima de lo ordinario y lo extraordinario, por encima de la dimensión mortal; el hombre siempre incansable y vigoroso empujando a un país; el hombre que hizo los días más largos, que prolongó sus horas para atender cada queja, cada pena, cada necesidad de su gente; el hombre que alzó la antorcha gloriosa de la libertad, disipando la opresora turbulencia; el hombre que alargó sus brazos para estrechar a todo el que pudo; el hombre que nació y envejeció como los mejores vinos para consolidarse como el fruto más exquisito de la viña del mundo. Te quedas inmortal como el hombre que dedicó sus energías íntegras a hacer crecer un país, sin olvidar tender la mano a quien lo necesitó fuera de él, enviando batas blancas a rincones olvidados y fusiles salvadores de otros hombres al costo de su propia sangre, enviando esperanza a los que ya no creían nada posible, ayudando a hacer Revolución a los que añoraban un cambio.
    Dejas una huella imborrable en la historia nacional y universal, dejas la esencia de un alma de tal grandeza, que abarcó la humanidad misma. Has sido respetado y querido, solo odiado por aquellos que no conocen bien la historia que hiciste.
    Después del golpe inesperado e inevitablemente desgarrador, solo nos resta rendirte el homenaje que mereces y luchar por mantener el legado que nos dejas. Te vas, bañado por un río multitudinario de amor infinito, escoltado por todos los que te siguieron, te siguen y te seguirán por el camino de la Revolución que forjaste, multiplicado en millones de cubanos que se unen en una amalgama perpetua de sangre indomable, aferrada al suelo que pisaste, empinando la bandera que ondea brillante e independiente gracias a tu labor, defendida por un ejército que se renueva con cada generación de jóvenes también rebeldes, listos para enfrentar al enemigo que acecha hambriento a una Cuba que cree debilitada por tu ausencia y solo encontrará, si se atreviera a atacar, un pueblo que se reafirma revolucionario.
    Hoy te alzas eterno, en el orgullo cubano de que nacieras entre los nuestros y para los nuestros. ¡Aquí no se rinde nadie! ¡Hoy todos somos Fidel! ¡Hasta siempre Comandante!
    Ilian Scrich Meneses
    4 de diciembre de 2016

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